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PERDONA A LA ENDOMETRIOSIS Y LIBÉRATE

Verdad verdadera


¿Reescribirías tu pasado?

¿Borrarías a la endometriosis de tu vida?


Si el universo permitiese volver al pasado no existiría el futuro, 
porque todos querrían enmendar sus errores retrocediendo en el tiempo.

Es una de las frases (no literal) que citan en la serie de Daredevil (en Netflix) que me ha inspirado a escribir esta entrada.

Cuando después de que terminase me han preguntado:

¿Tú volverías atrás en el tiempo?

Y mi respuesta ha sido clara, concisa y concreta. 

- No.

¿En serio? ¿ni aunque supieses el número del euro millón?

- No.

Y, después, me he auto realizado mi propia pregunta.

Si pudiese volver atrás y eliminar todo lo experimentado con la endo, ¿lo haría?

Y me he vuelto a responder lo mismo.

- No.

¿Sabes por qué?


Porque por muy mal que lo haya pasado, me atrevo a escribir que, me ha enseñado más de lo que he sufrido, me enseñó a perder el miedo y experimentar paz.

Tal vez te sorprenda leer algo así, pero es lo que siento y es lo que he sentido cuando he respondido con toda la calma a tan "peculiar" pregunta.

Vivir sin miedo es otra de las citas de la serie y, efectivamente, cuando confías y perdonas te liberas del miedo, sufrimiento, dolor, enfado, apego...

Perdonar a una persona que nos ha causado dolor, estragos, mal estar, desconsuelo, etc. puede resultar pesado y complicado si no se sabe cómo hacerlo y si quien maneja los hilos es el rencor y el resentimiento más.

Perdonar a la endometriosis es igual que perdonar a esas personas.


Has de averiguar cómo hacerlo de un modo sano y saludable, por ti y por el bien común, porque como dice la canción "no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo aguante".

Vivir en el miedo o con él no favorece para sanar. Vivir, además, con resentimiento, culpa, enfado o pena menos y te aseguro que lo escribo por experiencia propia.

Quizás, escribir una carta a la endometriosis contándole todo lo que sientes y piensas de ella te ayude a liberar parte de esas emociones que hoy te bloquean.

Ves y vives la endo como una enfermedad, porque además de que lo sea, sean esmerado en que lo creas y, por ende, que te sientas una enferma como tal, pero qué pasaría si le dieses la vuelta.

¿Qué ocurriría si en vez de ver y vivir los diagnósticos como problemas añadidos lo experimentases como una herramienta para mejorar?


No es fácil, lo sé, y tampoco puedo ofrecer los pasos a seguir, ni la varita mágica que cambie tu perspectiva, pero lo que sí puedo asegurarte es que el poder de la mente y del corazón es infinito y maravilloso.

Reconozco que perdonar lo que duele, arrebata, daña, entorpece, limita, cabrea y hasta odias te hace sentir debilidad y paz a partes iguales, porque al principio te sientes sumisa, derrotada y poca cosa por estar perdonando algo que te ha causado tanto mal.

Pero cuando aceptas que ese perdón es salud consciente, entiendes que, perdonar es un acto de valentía, valor, seguridad y felicidad.

Perdonar a la endo, hoy, aunque siga dañando aporta más paz y salud que vivir cabreada o triste por todo lo perdido o lo que pueda estropear más.

Te diría que no mires a la endo como una enemiga, pero también sé que si me tuvieses delante me increparías, porque yo lo hacía, pero sí te diré que, aunque no vayáis a ser mejores amigas, respetes y aceptes su papel en tu vida.

Ella, como otros muchos, es un reflejo de lo que no te gusta, es el espejo que te recuerda (si es que te miras) que no eres tú misma.

De corazón siento que, si yo estoy siendo capaz de darle la vuelta a la tortilla, tú también puedes y te lo escribo con una manta eléctrica en la tripa.

Lloré y blasfemé con la endo más que en toda mi vida y si a ello le sumas los cambios hormonales por tantas pastillas era o soy un llanto andante.

Entre dolor y cabreo no existía luz posible, ni camino, pero, por suerte, el amor incondicional de las personas y los animales que aún me acompañan me ayudó a entender que, cada cual ocupamos un papel y que yo, también debía perdonarme y, a su vez, perdonar a la endometriosis y liberarme.

El mérito de las personas que hoy siguen a mi lado, para mí, es que a pesar de lo mal o bien que lo haya hecho durante estos años o meses, siguen, hoy, aquí, porque me aman, aceptan y respetan el proceso de sanación.

El haberles hecho partícipes de cómo me siento, qué pienso, cómo lo vivo y experimento, también me ayuda a sanar, liberar y sentir más paz.

Esa voz interior que antes ocultaba, hoy se comunica abiertamente y, hasta por escrito, en mi último libro 😉

*Si te ha gustado esta reflexión o no, no dudes en dejar un comentario, compartir o saludar.

Gracias por tu tiempo

Abrazos de Gratitud

#endopacífica

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Fue la primera herramienta que me ayudó inconscientemente a creer que, soy capaz de vivir de lo que amo hacer.