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ENDOMETRIOSIS. SUEÑO O PESADILLA

Sueño o Pesadilla

¿Qué te hace no creer que ya estás sana?

¿Qué te hace creer que, algo externo te curará lo interno?


Tengo miedo, sí, estoy temblando, porque cuando parece que ves luz la oscuridad enseña de nuevo la patita.

Más médicos, más pruebas, más cosas que ya no deseo.

¿Hasta cuándo?


Hasta que me atreva a decir ¡basta! me planto.

¿Por qué sigo acudiendo a las citas ginecológicas? ¿Por qué voy a la unidad del dolor? ¿Por qué sigo tomando pastillas que no quiero? ¿Por qué sigo sintiendo dolor?...

Para qué tanta prueba, tanta receta, tanto dinero y tiempo invertido en algo que no me hace para nada feliz.

Un día me dije, ¡atrévete a soñar! y más que un sueño, parece una pesadilla que yo, inconscientemente, alimento.

A quién reto si un día, por fin, digo: hasta aquí y dejo atrás a los médicos, las pruebas y las pastillas.

¿Qué pasaría?

¿Estaría faltando el respeto a alguien? o es a mí misma a quién no estoy respetando, por qué sigo haciendo todo lo que me dicen otros, con respecto a la endo, y no estoy ocupándome verdaderamente de mí y de lo que me pide el cuerpo.

Respeto la medicina y valoro su trabajo, pero, tal vez, antes deba de respetarme a mí. A mi voluntad y a mi poder de decisión sobre lo que yo considero o no para sanar, liberar y dejar ir una relación más tóxica que saludable, hasta hoy.

Si yo, voluntariamente, decido no acudir a más citas, pruebas, etc., seré responsable de lo que me pueda ocurrir.

¿Y qué podría ocurrir?


La imaginación es libre, pero la realidad es que lo desconozco, porque aún no he tenido el valor de hacerlo y no entiendo bien por qué o para qué sigo reteniendo algo en mi vida que me causa llanto, desconsuelo e inquietud.

Soy consciente de haber sanado y estar sanando, pero este tema se me está yendo de las manos y con él, otros temas que sí amo.

Siempre he afirmado que por muy mal que la endometriosis o lo que sea que me esté ocurriendo ahora (derivado de ésta) me lo haga pasar, enseña más de lo que pueda llegar a doler o limitar, pero... joder, perdón, la asfixia y el dedo en la yaga ya han hecho mella.

Mentalidad positiva, como me dice mi padre: cariño ya te vas a poner bien, ya lo verás, además, tú eres muy positiva, seguro que si te lo crees te pones buena pronto.

Hombre parco en palabras que cuando habla sube el pan, aunque en ocasiones, el sabio sale a la luz y te hace reflexionar.

¿Qué me hace no creer que ya estoy sana?


¿Qué me hace creer que hay algo externo que curará lo interno?

¿Por qué o para qué pensaba y creía a ciegas, hasta hace poco, que viajar eternamente curaría y sanaría todos mis males?

¿De qué deseaba huir?


¿Por qué escapar?


Hoy, sé y siento que soy una privilegiada por vivir donde vivo y con quien vivo, porque aunque no sea la familia ideal de Holliwood, son quienes están y han estado siempre.

Es verdad que, a veces, parezcamos extraños en el mismo hogar, pero siempre, siempre, siempre compartimos un don común. Reírnos de todo y sacar el lado bueno.

Durante estos cuatro años experimentado la vida con dolor crónico he alejado y se han alejado muchas personas, también se han acercado otras y han reaparecido otros, pero lo realmente relevante es que, quien sigue y quien no es por voluntad propia.

Es decir, ya no se mantienen, ni mantengo relaciones por años, vivencias o recuerdos, ahora, lo que comparto y se comparte, siempre, es real y verdadero.

Una enseñanza del lado bueno de la endo.

Hace unas semanas me planteé dejar de escribir sobre endometriosis, porque no sentía ser guía, ni luz de nada, no me apetecía que se me vinculase con la palabra enfermedad, pero, en verdad, es que ni yo misma me siento identificada con dicho nombre.

Es verdad que pasé muchos años de mi vida sintiéndome una enferma, porque desde que nací lo he estado de un modo u otro, pero ya no, ya no soy esa. Ese vínculo se cortó y lo dejé ir, porque decidí sanar.

Con lo cual, lo que escribo y comparto no son más que reflexiones personales que me ayudan a seguir sanando, a mi manera, como a mi me gusta y amo.

Quizás, como escribir sana, solo por seguir escribiendo sobre endometriosis o sobre lo que se me pase por la cabeza, termine curándome y sanandome de verdad.

Tal vez, esta terapia sí me ayude a soñar y crear lo que deseo ser. Una mujer sana e independiente con la confianza suficiente para decidir qué hacer con un diagnóstico que se mal interpreta constantemente.

Siento que, el enfoque que se le da a esta etiqueta no vibra en absoluto conmigo, pero también pienso que, si de verás lo que escribo no tuviese relevancia no seguiría haciéndolo.

Es más, hace tiempo hubiese borrado su rastro, pero de algún modo, no sé a quién, ni cómo, sí siento y creo que desde mi visión holística vibro con otras almas que leen y ven más allá que solo palabras.

Es posible o más que probable que ya sea esa mujer sana, pero aún hay creencias inconscientes que me bloquean.

Hace pocos días terminé de leer ¿Y tú qué crees? de Eva Sandoval. Un libro que te recomiendo con o sin diagnóstico para meditar sobre el tipo de pensamientos, creencias y discursos que nos brindamos a nosotras mismas.



Tal vez, te ayude a creer que ya eres una mujer sana y la endo ha sido solo un sueño...

Abrazos de Gratitud

#endopacífica

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